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QUIEN PUEDE SUFRIR UN PARO CARDIACO

El concepto general  entre los ciudadanos de cualquier población, sobre que tipo de personas son más susceptibles de sufrir un paro cardíaco repentino o que factores de riesgo aumentan las probabilidades de padecerlo, la mayoría respondería a un patrón muy concreto; varón, edad avanzada, con sobrepeso, alto nivel de colesterol, fumador habitual y con antecedentes de enfermedades cardíacas.

La realidad nos demuestra todo lo contrario. Cualquier persona, nosotros mismos, un compañero de trabajo o un familiar, con independencia de sexo, edad o antecedentes médicos, puede sufrir, sin previo aviso, un paro cardíaco repentino, en cualquier lugar y en cualquier momento.

La presencia de un desfibrilador semiautomático y la aplicación de la RCP (resucitación cardio pulmonar), pueden cambiar una situación dramática y salvar una vida.

Infarto Vs paro cardíaco repentino

Es muy importante diferenciar entre un infarto y un paro cardíaco repentino. La víctima de un infarto permanece consciente y con dolores agudos mientras que la víctima de un paro cardíaco repentino pierde el conocimiento de forma inmediata y en consecuencia, se desmaya, parándose su respiración y alterándose su ritmo cardíaco.

Posibilidades de supervivencia

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COMO SALVAR UNA VIDA

Las posibilidades de supervivencia de una persona que acaba de padecer un paro cardíaco repentino, pasan por la aplicación de una descarga eléctrica (para restablecer el ritmo cardiaco) mediante un DESA y la realización de la RCP (para mantener el flujo de sangre oxigenada al cerebro, interrumpida a causa del paro cardíaco) inmediatamente.

Sin la aplicación de este tratamiento, la víctima fallecería en tan sólo 10 minutos, ya que las probabilidades de supervivencia se reducen entre un 7% y un 10% cada minuto que pasa.

Al mismo tiempo, la ventana de actuación para evitar daños cerebrales es de entre 4 y 6 minutos.

La muerte por paro cardíaco repentino se podría evitar si los testigos de un paro cardíaco repentino aplicasen un RCP de forma inmediata y si, gracias a una mayor presencia de DESA’s en lugares públicos, se realizase una descarga eléctrica al corazón en los primeros minutos

No obstante, lo primero que debemos hacer, si somos testigos de un paro cardíaco repentino, es llamar al 112. Los servicios de urgencias no pueden llegar a la mayoría de los sitios en menos de 10 minutos, tiempo máximo de actuación sobre la víctima, si queremos tener alguna probabilidad de que sobreviva.

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DESFIBRILACION

La desfibrilación es la aplicación de un choque eléctrico al corazón con el objetivo de restablecer un ritmo cardíaco normal.

La desfibrilación es necesaria cuando se produce un fallo en el sistema eléctrico del corazón, provocando que éste tiemble (fibrile) de forma incontrolada y caótica, interrumpiendo el bombeo de sangre al cerebro y al resto del organismo.

Cuando se utiliza un DESA es el propio desfibrilador el que analiza el ritmo cardiaco de la víctima e indica al interviniente si es ó no necesario aplicar una descarga eléctrica. Un DESA jamás dejará aplicar una descarga a un paciente cuyo ritmo cardiaco no sea necesario tratar mediante esta terapia.

Una actuación rápida sobre la víctima, mediante la utilización de un desfibrilador y a continuación una RCP, es el único camino para evitar la muerte.

 

 

DATOS Y CIFRAS

Las víctimas de un paro cardíaco repentino tienen unas probabilidades de supervivencia inferiores al 5%, si no se actúa en los primeros minutos.

 

Sabemos que los servicios de emergencias médicas tardan una media de 8 minutos (1) en llegar al lugar del suceso, aumentado considerablemente este plazo, cuando hablamos de pequeñas poblaciones medianamente alejadas de los núcleos urbanos. Mientras, las probabilidades de supervivencia de la víctima del paro cardíaco, se reducen de un 7 a un 10% por minuto (2), produciéndose la muerte en un tiempo estimado de 10 minutos. La falta de flujo de sangre oxigenada al cerebro, puede provocar daños cerebrales irreversibles, pasados 6 minutos.

 

Así mismo, las estadísticas muestran que más del 70% de los paros cardíacos repentinos se producen fuera de centros hospitalarios, de entre ellos, por ejemplo, el 40% (3) se produce en gimnasios y centros deportivos.

 

Por otro lado, anualmente en la Unión Europea, fallecen 4.700 personas en incendios (4), se producen 40.000 (5) muertes en accidentes de tráfico, mientras que las victimas mortales por paro cardíaco repentino alcanzan las 700.000 (6), siendo esta, la mayor causa de mortalidad en los países desarrollados. Sólo en España, se producen anualmente más de 24.000 (7) paradas cardíacas, cuatro veces más que accidentes de tráfico.

 

Con un mayor facilidad de acceso a un sistema semiautomático de desfibrilación, así como la aplicación de una RCP, conseguiríamos que el número de personas que sobreviven a un paro cardíaco repentino, superara el 75% (8), lejos del 5% (9) que sobreviven si no se actúa a tiempo.

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Fuentes:

1.Munimadrid

2.“Out-of-Hospital Arrest – The Solution is Shocking” by David J. Callans, M.D. Volume 351:632-634, August 12, 2004

3.The Geneva Association, World Fire Statistics, Vol. 24, October 2008

4.Communication from the Commission on the European Road Safety Action Programme.

5.“Sudden Cardiac Arrest” = “Sudden Cardiac DESAth” – European Resuscitation Council Guidelines for resuscitation 2005* EUROSTAT: 71,5% of the EU population (over 25 years old). 352.495.000 – DESAth rate SCA 1:504

6.El mundo (suplementos)

7.Fuente: European Resuscitation Council Guidelines para resucitación 2005.

8.Handley, Koster et al., “European Resuscitation Council Guidelines for Resuscitation 2005: Section 2. Adult basic life support and use of automated external defibrillators” Volume 67, S. 7 – S. 23, December 2005